PERO, A VER, ¿SE PUEDE HABLAR DE UNA "IDENTIDAD ALMERIENSE"?
LA IDENTIDAD DE LOS ALMERIENSES
Como el Guadiana, cuyas aguas afloran y desaparecen varias veces a lo largo de su camino, la controversia sobre el regionalismo almeriense sigue saltando periódicamente a la palestra, suscitando opiniones encontradas entre partidarios y detractores de nuestra permanencia a Andalucía.
Frente a quien pueda pensar que se trata de una polémica estéril que no nos lleva a ninguna parte, hemos de manifestar que en modo alguno hay que obviar un tema que afecta a lo más íntimo de un grupo humano, cual es su identidad o conciencia de pueblo. La actualidad del debate viene dada tanto por la solidez de los argumentos expuestos por ambas partes como por el momento crucial en el que se encuentra nuestra región, a punto de dar el salto definitivo hacia la modernidad, equiparando o incluso superando el nivel de desarrollo de otras provincias de nuestro entorno.
Por parte de los regionalistas se argumentan cuatro tipos de razones que justificarían la salida de Andalucía:
1-Razones históricas, centradas en el origen valenciano, murciano y aragonés de la mayor parte de los colonos que repoblaron las distintas comarcas de lo que más tarde (ya en el siglo IXX) se llamó provincia de Almería. La huella de aquellos primeros almerienses (se olvida de esta forma a los moriscos expulsados) permanecería aún hoy viva entre nosotros, en forma de costumbres, expresiones (por ejemplo, el uso del sufijo “-ico”), toponimia (muchas calles son “carreras”) e incluso del carácter de las gentes.
2-Razones jurídicas: la legitimidad de nuestra adscripción a Andalucía quedaría en entredicho por la vulneración del Derecho que se cometió en 1981, al ignorar el resultado en nuestra tierra del referéndum por la Autonomía de Andalucía del 28-F.
3-Razones geográficas y económicas: la salida natural de los productos almerienses es hacia Levante.
Asimismo, el tejido empresarial de nuestra región se encuentra estrechamente vinculado con las economías del denominado “Arco Mediterráneo”.
4-Agravios comparativos: el centralismo madrileño habría dejado paso a un centralismo sevillano, más cruel y lejano aún a nuestros intereses e inquietudes, que margina sistemáticamente a la región en lo que respecta a inversiones en infraestructuras (vease el caso de la A-92), e incluso en la propia participación de almerienses como altos cargos en las instituciones andaluzas.
Dentro de este grupo podemos distinguir asimismo dos tendencias bien diferenciadas:
- Una minoría que aboga por la integración directa en la Región murciana o incluso la recreación de una identidad histórica que ya exisitió en el pasado: El reino de granada (lógicamente, con una remozada identidad jurídica) que comprendería las provincias de Almería, Jaen y Granada.
- Y una amplia corriente que cree que Almería tiene por sí misma rasgos que la diferencian de cualquier otra comunidad autónoma o provincia, mereciendo así constituir una Región con carácter propio.
En el lado opuesto, los “andalucistas” esgrimen también motivos históricos y culturales. Almería sería parte irrenunciable de la Andalucía que postulaba Blas Infante, tengamos en cuenta siempre que los representantes almerienses en su famosa asamblea andalucista fueron expulsados, esto es continuamente ignorado por el actual poder sevillanista. Según esta opinión, los almerienses “se sienten andaluces, con sus propias peculiaridades”. Además, aluden a lo absurdo que sería alterar a esta alturas el mapa autonómico, una vez que este se encuentra plenamente asumido y asentado, es decir se convierten en políticamente correctos y muy conservadores, quedando en este caso a la misma altura de la derecha más rancia y centralista españolista, pero en el entorno andaluz.
Lejos de tratarse de un problema sencillo, en ambas posturas encontramos su parte de razón, aunque evidentemente la postura de "nosotros somos nosotros mismos", parece, o es la más lógica. Evidentemente, participamos de características comunes con murcianos y andaluces, siendo muy difícil delimitar en la práctica si Almería es la Murcia andaluza o la Andalucía murciana, o se trata lisa y llanamente de la Almería no murciana ni andaluza, parece claro que este último concepto es el más real, "nosotros somos nosotros mismos".
Por otro lado, dentro de nuestra geografía coexisten comarcas muy diferentes entre sí, tales como el Poniente (cuya población actual proviene en gran parte de la Alpujarra granadina) o el Levante (tradicionalmente orientado a Murcia), o la propia Capital, que no parece encuadrarse en ninguno de ambos polos.
Lo verdaderamente práctico no es aparcar un debate tan apasionante como este, sino extraer las conclusiones oportunas, para que seamos conscientes de las grandes ventajas que nos reportaría disfrutar de lo mejor de cada una de nuestras diferentes “identidades”. Pocas regiones o provincias pueden presumir de tener simultáneamente la capacidad de trabajo y generación de riqueza de los levantinos y la actitud ante la vida de los andaluces. Una combinación ideal para gozar de desarrollo económico sin perder calidad de vida. Lástima que la actitud de las Administraciones Públicas no sólo no sea un apoyo, sino que se trata de un auténtico lastre.
En definitiva, dediquémonos a conocernos mejor a nosotros mismos, nuestros rasgos culturales y sociológicos, pero desde una actitud real y no totalmente falsa y artificial como nos imponen de la Junta de Sevilla. Nuestra propuesta regionalista levantina almeriense tiene que ser positiva, constructiva, y ante todo almeriense. Mantengamos viva la llama del debate, para que las generaciones venideras de almerienses puedan algún día sacar sus propias conclusiones, y actuar en consecuencia. AUTONOMIA PARA LA REGION LEVANTINA ALMERIENSE, COMO SERIA LOGICO EN UN ESTADO DE LAS AUTONOMIAS.

